Práctica

Cómo escribir buenos prompts: guía práctica para sacarle partido a la IA

Aprende a escribir prompts eficaces con la receta de cuatro partes (papel, tarea, contexto y formato), con ejemplos antes y después y los cuatro errores más comunes.

David Grados Alzamora5 min de lectura

La misma herramienta puede darte un texto inútil o uno excelente según cómo le pidas las cosas. Escribir bien esas instrucciones («prompts») es una habilidad práctica que se aprende en una tarde y se mejora toda la vida.

Un prompt no es una contraseña: es un encargo

Un prompt es el mensaje con el que le encargas una tarea a un modelo de lenguaje. Cuando apenas dice «háblame de marketing», el modelo tiene que adivinar demasiadas cosas. Cuando dices para quién, con qué extensión y con qué objetivo, dejas de apostar.

La receta de cuatro partes

  1. Papel: «Actúa como profesor de secundaria» o «como editor de un diario». Le da un registro y un punto de vista.
  2. Tarea: el verbo concreto. «Resume», «clasifica», «reescribe», «compara». Un solo verbo por petición.
  3. Contexto: el material de entrada y las condiciones. «Este texto es una norma escolar, el público son padres de familia».
  4. Formato: cómo quieres la salida. «Cinco viñetas», «tabla de dos columnas», «máximo 120 palabras».

Antes y después

Vago: «Escríbeme sobre ciberseguridad».

Útil: «Actúa como docente de un colegio de Comas. Escribe 5 consejos de ciberseguridad para padres de familia sin conocimientos técnicos, uno por viñeta, con un ejemplo cotidiano cada uno y máximo 25 palabras por viñeta».

La segunda versión tiene papel, tarea, contexto y formato. No es magia: es precisión.

Cuatro errores que se repiten

  • Pedir varias cosas a la vez. Si quieres un correo y además una lista y además un resumen, pide una cosa por mensaje.
  • No dar ejemplos. Un solo ejemplo del resultado esperado mejora la respuesta más que diez líneas de adjetivos.
  • Creer que la primera respuesta es la definitiva. Corregir es parte del trabajo: «más corto», «sin tecnicismos», «cambia el tono, es para niños».
  • Confiar sin verificar. Los modelos se equivocan con seguridad. Los datos importantes —cifras, leyes, fechas— se comprueban en la fuente original.

Pedir a la IA que te haga preguntas

Un truco que casi nadie usa: «antes de responder, hazme tres preguntas para entender el contexto». El modelo deja de adivinar y la respuesta final mejora notablemente, sobre todo en trabajos largos: un plan de clase, una carta, un proyecto.

La ética empieza por la transparencia

Si la IA redactó un texto que vas a publicar, dilo. Si un dato vino de una IA, verifícalo. Usar estas herramientas no tiene nada de malo; presentarlas como trabajo propio cuando no lo son, sí. Esa es la línea que enseñamos a los estudiantes: la IA ayuda a pensar, no reemplaza el criterio.

Con estas cuatro partes —papel, tarea, contexto y formato— ya estás por delante de la mayoría. La práctica siguiente es repetirlo con tus propios casos hasta que salga natural.

DG

Escrito por

David Grados Alzamora

David Grados Alzamora es el fundador de Edúcate Comas, una plataforma educativa gratuita desde la que enseña inteligencia artificial, Linux y seguridad informática a la comunidad de Comas, Lima (Perú).

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